El desembarque de 50 mil toneladas de maíz amarillo y frijol de soya se hizo en ocho días y no en los 12 días que se habían calculado inicialmente.

Se trata del primer barco granelero que atendió la entidad en su terminal Gastón Kogan Kogan y que sirvió como parámetro para medir qué tan eficiente es el puerto estatal caribeño para atender este tipo de embarcaciones.

“Estamos demostrando las capacidades que Limón brinda y los buenos resultados de una excelente coordinación entre los actores”, destacó Centeno.

Japdeva lo hizo a pesar del cese de casi 800 plazas para tratar de subsistir a la crisis financiera que atraviesa.

Para Centeno, ahora les toca seguir mostrando constancia y disciplina en cada uno de los servicios en su afán por ser la plataforma natural costo-eficiencia para la atención de graneles.

La atención de granos es uno de los negocios en los que está explorando incursionar la entidad portuaria estatal para tratar de salir de la crisis económica que atraviesa.

El Atlantic Maya fue la prueba de fuerza pues permitió al puerto analizar su capacidad en atender este tipo de servicios y a los empresarios, medir la eficiencia y costo de traer su carga por ahí.

Se dio esta oportunidad ante la escasez que sufre el mercado de maíz amarillo y frijol de soya, por lo que la empresa Surco incluyó a Japdeva en su plan b, para acortar el desembarque, proveniente de Nueva Orleans.

De esta manera se evitó cruzar el canal de Panamá para desembarcar los granos por la terminal de Caldera, especializada en granos.

Aparte de explorar nuevos servicios, Japdeva redujo su personal en casi 800 plaza, como una medida para oxigenarla.

Y es que el exceso de personal y por ende de cargas sociales y beneficios de la convención colectiva, llevó a la entidad a una crisis, la cual se agravó con la entrada en operación de la Terminal de Contenedores de Limón, que asumió más del 80% del negocio portuario.